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PENSAMIENTO CREATIVO: EL CAMBIO DE VALORES


El destino de hombres y naciones está determinado por los valores que gobiernan sus decisiones.

Estamos atravesando un período de crisis en la historia de la humanidad de una importancia suprema para los pueblos del mundo. Debería ser un tiempo de re-evaluación y un examen de los valores con los que decidimos vivir. Un valor es la valía relativa que asignamos a ciertos aspectos de la vida diaria, o una excelencia o utilidad intrínseca reconocida. Ello puede considerarse cuestión de opiniones y, por lo tanto, debatible. Pero numerosos valores en la vida humana son básicos para el "bienestar general de todo el mundo", transcendiendo la ronda diaria y la tarea común. Debido a su importancia para el bienestar futuro de la raza humana, es necesario identificar estos valores. Los valores, de hecho, pueden ser tanto espirituales como materiales. Es el mal empleo de los recursos materiales del mundo, monopolizado para fines de autoabastecimiento, lo que provoca muchos de los puntos de crisis actuales.

Los valores materiales tienden a confinar a un individuo, a un grupo o a una nación, dentro de límites determinados por las formas de vida creadas para servir los intereses de esa unidad. Las formas pueden cambiar; pero si se mantiene como motivación un mezquino autointerés, no resulta nada de valor para la cultura y la civilización humana. El "nuevo materialismo" se construirá sobre el uso de sustancia y recursos materiales para la creación de formas que beneficien al mayor número posible con el máximo bienestar. Los valores espirituales están relacionados con la iluminación, la libertad y el crecimiento creativo de la raza humana. Promueven la tendencia humana innata hacia la síntesis y la totalidad. Expanden los horizontes de la visión y la capacidad humanas. Pueden simbolizarse como una espiral ascendente de infinita potencialidad. Los valores espirituales de más importancia bien podrían ser aquellos que nos elevan fuera de nuestras preocupaciones auto-centradas. El autointerés no beneficia a nadie, incluido uno mismo, de tan interdependiente e interrelacionada como se ha vuelto la sociedad. El separatismo y el egoísmo son espejismos humanos, basados en la ausencia de visión y entendimiento, destinados hoy a ser transcendidos.

El "sacrifico del egoísmo" liberaría nuevos valores a la vida nacional e internacional. Acabaría con la carrera de armamento, actualmente perpetuada por motivos de poder e interés económico, y conduciría al desarme mundial y a la paz mundial, prevista y asegurada en los estatutos de las Naciones Unidas. El sacrificio del egoísmo fomentaría las actitudes mentales inclusivas, permitiendo a todos los sectores de la sociedad compartir y contribuir al crecimiento y prosperidad de la totalidad. Promovería la responsabilidad y la preocupación por la totalidad en actitudes y acciones. Surgiría una nueva perspectiva sobre la vida y los verdaderos valores. El sacrificio del egoísmo aumentaría los lazos de entendimiento entre los pueblos de la tierra, mediante la sustitución práctica de la cooperación internacional, la tolerancia mutua y el compartir entre pueblos y naciones. Puede liberar a los hombres y mujeres de todas las naciones de sus limitaciones y restricciones, dejándoles libres del miedo y de la necesidad, conduciéndoles a la libertad de expresión y de creencias religiosas, y dejándoles libres para expandirse mental y espiritualmente.

Existe actualmente una tendencia creciente de aspiración hacia mejores formas de vida para todos los pueblos de todo el mundo. La conciencia humana está abriéndose a la impresión espiritual y a la comprensión de que existen valores espirituales deseables, que pueden incorporarse en cada aspecto de la vida, reemplazando el materialismo que ha controlado a la humanidad durante siglos. Estos valores atañen a actitudes esenciales de mente y corazón que determinan acciones y que crean las circunstancias físicas de la vida diaria. Por lo tanto, son intensamente prácticos. El objetivo del nuevo orden mundial sería, sin duda, que toda nación, grande y pequeña, persiguiese su propia cultura individual y procurase su propia salvación, pero que todas y cada una de ellas desarrollasen la comprensión de que son partes orgánicas de una totalidad corporativa y que deben, consciente y abnegadamente, contribuir a esa totalidad. Esta comprensión está ya presente en los corazones de innumerables personas de todo el mundo; y conlleva en sí una gran responsabilidad. Cuando sea desarrollada inteligentemente y manejada con sabiduría, conducirá a las Correctas Relaciones Humanas; a la estabilidad económica, basada en el espíritu de compartir y en la cooperación; y a una nueva orientación de los pueblos y de las naciones entre sí y de todos hacia ese poder supremo al que damos el nombre de Dios. Traducido a términos nacionales, estas comprensiones eliminan el conflicto y la competitividad de las numerosas facetas de la sociedad. Mientras que cada grupo se pelee por sí mismo y por sus propios intereses, no podrá existir armonía social, ni tranquilidad, ni seguridad o unidad, ni libertad o bienestar.

El valor humano fundamental que se necesita hoy, como base para una vida mejor en la sociedad en que nos movemos, es la sencilla y práctica utilización de la energía de la buena voluntad. La buena voluntad es una actitud mental inclusiva y cooperativa; es "amor en acción"; fomenta la justicia y la integridad en aquellos con influencia y autoridad. Es, en verdad, la piedra angular de una sociedad humana que responde a los valores de la nueva era. Aquellos que actúan con buena voluntad por "el bienestar general de todos los pueblos" son los constructores del nuevo orden mundial por el que tantos hoy planifican y trabajan.


VALORES CON LOS QUE VIVIR

Amor a la verdad: Esencial para una sociedad justa, inclusiva y progresista.
Sentido de la justicia: El reconocimiento de los derechos y necesidades de todos.
Espíritu de cooperación: Basado en la buena voluntad activa y en el principio de las Correctas Relaciones Humanas.
Sentido de la responsabilidad personal: Para asuntos grupales, comunales y nacionales.
Servicio al bien común: Por medio del sacrificio del egoísmo. Sólo aquello que es bueno para todos es bueno para cada uno.

Estos son valores espirituales, que inspiran la conciencia y la consciencia de quienes sirven para crear una forma de vida mejor.

Lucis Trust – Los Problemas de la Humanidad